Permíteme, camarero, que me sirva una copa en honor al caudillo. Hace ya 34 años y hay que celebrarlo. ¡No, no voy a celebrar que alguien muera! Pero en este caso es distinto. ¡Copero, más vino por favor! ¡Y un cava de lo mejor que tengas! Hoy no voy a escatimar esfuerzos. ¿Que si lo habría matado antes? Psé, ¿qué habríamos ganado con eso? ¿Por qué el pueblo no lo quitó antes?

Te lo voy a decir, si me echas más vino. Un poco más, llena la copa, ¡a la mierda el protocolo de sumilleres pretenciosos! Como te decía, no sé si lo hubiera matado. Imagínate la situación: año 1936. Un pueblo perdido en el norte de España, cerca del Ebro. Franco y Mola, Mola y Franco. ¿Te acuerdas de quién era Mola? Otro cabrón malnacido. ¡No te vayas, escúchame! Franco y Mola, Mola y Franco, frente a frente. Un pueblo capturado, una ratonera de republicanos.

Me lo contaron, como ves soy joven para haberlo vivido. ¡Ese cabrón quería matar a todos, a los niños también! ¿Que cuál de los dos cabrones? Me da igual.

El caso es que querían matar a todos, a los niños también. ¿Sabes qué día es hoy?

Anuncios