“Tengo algo muy íntimo y personal que preguntarte”, su voz era entrecortada. No sabía muy bien por dónde empezar. No sabía cómo se lo tomaría. Pero tenía dar el paso, al fin y al cabo todo era por culpa suya.

“A ver, dime”. Sonrió con ese tic nervioso que hacía cuando esperaba una pregunta incómoda; no la quería responder, pero tenía que. Se lo debía, al menos. “¡Pero si me lo vas a preguntar deja el móvil!”.

“No puedo”.

“¿Por qué? ¡Anda, dispara!, quillo“, menos mal que ella tenía buen humor.

“Está bien”, dijo él. “Pero… es muy importante”. Paró un momento. Silencio. “Esto es muy íntimo y personal, sólo entre tú y yo. No se lo digas a nadie más, por favor”. Ella se ponía nervios apor momentos. Por fin, la pregunta, él abrió los labios. “¿Qué canción quieres que suene en mi móvil cuando me llamas?”.

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