Habían llegado tiempos prósperos para toda España, llenos de ilusión. Los cinco años de la II República son una época en la que culmina la llamada ‘Edad de plata’ de la literatura española.Será por algo.
Pero sobre todo, la II República fue una época en la que se vivió un renacer artístico y cultural como nunca se habría podido imaginar. Fueron los años, por ejemplo, en que Federico García Lorca asesoraba al ministro Fernando de los Ríos; también los años en los que nació la compañía de teatro La Barraca que de manos de este autor recorrió España de cabo a rabo. ‘Bodas de Sangre’, por ejemplo, se escribió en 1933. Y unos años en los que Unamuno fue rector en la Universidad de Salamanca.
Es también la época en la que se construyeron escuelas como nunca; sin ir más lejos, el primer ministro que visitób Ceuta (el mencionado Fernando de los Ríos) fue el de Educación. Es la época en la que intelectuales de la talla de Manuel Azaña y Ortega y Gasset intervinieron en política, aunque el paso del segundo fuera más breve. Es la época, también, de un renacer periodístico que ya apuntaba maneras en los años 20. En el año 1934, por ejemplo, se funda este diario.
Un renacer cultural que había comenzado un poco antes de la II República, que estalló entonces y se vio bruscamente cortado por las muertes o por el exilio, donde se siguió haciendo muy buena literatura, como Cernuda en México.

 

Para celebrar el día de la República, 80 años de su proclamación, escribí esto el domingo en El Faro.

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