Los toros piden paso, originalmente cargada por Asier Solana Bermejo.

Parecía que no lo iba a lograr, pero ahí estaba un 11 de julio. Cámara en mano y esperando a que pasaran los toros, sobre todo a una poca de suerte.

Y la sensación es exactamente como la describen: uno no ve nada, congela el tiempo sin saber qué imagenes congela. Tiene que percibir estando ciego cuál es el lugar al que hay que apuntar.

Y me recordó a la vida.

Y me acordé de que, a veces, los ciegos son los que mejor saben fijar rumbo, porque no hay obstáculos entre su ojo y la meta.

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