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Son tiempos de cambio, y se nota. Sinceramente, y siendo positivo, creo que dentro de 20 años echaremos de menos las misiones. Puede que esto cambie, pero sólo puede. Ahora mismo, el panorama es muy poco halagüeño, con un modelo que se llevaba igual hace cuarente años que hoy día.

Pero el mundo ha cambiado, y los que empezaron hace cuarenta años han envejecido sin que haya existido relevo. Es curioso, ahora que uno puede irse tan lejos sin perder el contacto con sus seres queridos, no surge quien quiera ir. También es cierto que se han hecho muchas cosas mal. Que hace cuarenta años una persona podía hacer de todo un poco, pero hoy día un cura no puede a la vez dar misas, pilotar, dirigir un colegio y coordinar atención sanitaria para cientos de personas.

El misionero de esta foto es muy consciente de ello, quizá porque ve que a él aún le quedan 20 ó 30 año. ¿Pero podría hacerse cargo una sola persona de toda la actividad en un río de cientos y cientos de kilómetros de cauce?

Parece inevitable, se acerca el final. El ocaso de una época, que no lo olvidemos, será el comienzo de una nueva. en realidad, me siento un espectador privilegiado; quizá un actor de los que sólo salen en la última escena. Y por vivir esa escena, sé que echaremos de menos a esos locos, y que entonces nos lamentaremos.

¿Quién puede arreglarlo? Buena pregunta. Quizá todos esas vocaciones que salen en estas tierras pero que huyen en cuanto pueden a las catedrales de España, o quizá una planificación de futuro. Al fin y al cabo,siempre se habla de estos curas, pero no se suele hablar mucho de otras personas que trabajaron con ellos. De médicos o profesores que dieron no toda su vida, pero sí sus mejores años, para ayudar a esta gente.

De verdad, me preocupa, porque esta gente es la única que no quiere el dinero ni los recursos naturales de estos indígenas. A algunos, el gobierno tiene la desfachatez de llamarlos ‘no contactados’. Ok, mirad esta foto y decidme si os parece que este hombre nunca ha tenido contacto con la civilización.

Me refiero, por supuesto, al tipo que sostiene una pancarta. Más bien les digo, chapurrea español, y sus hijos manejan el móvil a la perfección. Y es el caso prototípico de ‘quieren su dinero’, porque casualmente viven encima de un pozo de extracción de gas natural que explota una empresa llamada Pluspetrol, una multinacional argentina de hidrocarburos.

Pero claro, sale mejor decir que son ‘no contactados’, porque así pueden excusarse y decir que ‘no sabían que estaban ahí’ cuando entraron a sacar la adjudicación del gobierno.

Otro día hablaré de las ‘víctimas’. Pero esto pinta muy mal, porque el pulmón del planeta se está encharcando de alquitrán.

Oh, por cierto, el no contactado está estrechando la mano a un congresista de la República.

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