Casualidad o no, yo he tenido la suerte de, aquí perdido en el mundo, vivir unas elecciones un tanto perculiares. Nada que ver con lo sucedido en España.

Era ya el sábado 19 de noviembre, el tercer día del congreso de la Federación de Comunidades Nativas Yine-Yami (Feconayy). Es decir, una agrupación de varias comunidades nativas de etnia yine, también llamados piros. Se trata de uno de los grupos más pequeños de los que viven en la amazonía, y de lso que históricamente han estado más acosados; tanto por otros grupos étnicos como por los caucheros que llevaban a cabosus correrías. Un grupo, pues, que ha adquirido mecanismos de supervivencia como muy pocos otros.

Ahora la amenaza viene de su propia riqueza, el gas natural. O más bien, de Pluspetrol, Repsol y Petrobras: las tres empresas que actúan en la zona. De estas, la más ‘implicada’ en la vida de las comunidades nativas es Pluspetrol, que a través de un pequeño ejército de relacionistas comunitarios (antropólogos, sociólogos, etc.) tratan de promover el desarrollo de las comunidades afectadas por su actividad extractiva, o eso dicen. ¿Dónde queda esta federación en este tablero? Sus comunidades pertenecen a la ribera del río Urubamba, uno de los afluentes de mayor envergadura del Amazonas. Río por el que tienen que pasar todas las embarcaciones de estas empresas.

Echemos un repaso a los hechos que relacionan Pluspetrol con las elecciones de la directiva de FECONAYY. Pluspetrol había proporcionado movilidad para un intento de ‘golpe’ por parte de la que hasta entonces era vicepresidenta de esta federación, que sucedió en una comunidad nativa llamada Puija. Moverse por el río no es tan fácil, y gran parte de los recursos que esta emprea paga en concepto de compensaciones (por su actividad extractiva) van a parar a este punto.

Si nadie hubiera dicho nada, habría quedado ahí, y esta gente sería ahora quien dirigiría esta federación que tiene que velar por los intereses de las comunidades nativas de la zona. La presidenta oficial tuvo tiempo después una reunión con los jefazos del departamento de relaciones comunitarias de Pluspetrol, echándoles en cara que concedieron esta ayuda. Echándoles en cara también que dieron esta ayuda con uan mera llamada telefónica, mientras que a ella le exigían todo tipo de burocracia.

Como los jefazos tienen que quedar bien, le proporcionaron lo que había pedido para el congreso.

Entonces, en uno de los dos días anteriores al que nos hayamos en la foto de esta entrada, intervinieron varias personas. Una de las intervenciones (de un ‘extranjero’) vino a decirles lo siguiente: “Os quejáis de que os dan caramelitos, pero es que pedís caramelitos y os conformáis con eso. Tenéis que ser consciente que eso que os dan os pertenece”. Es cierto, les pertenece, porque la ley establece muy bien todo eso.

Divide y vencerás, pues. La vieja estrategia Romana. También siguen la vieja estrategia romana al contratar sus ‘nativos’ para hacer proselitismo. Casualmente, unos nativos que se encuentran enre los más educados, una educación a la que frecuentemente ponen trabas. Un ejemplo está en lo que ha sucedido este año con Feconayy. Debería haber recibido varios miles de soles para becar a estudiantes que tuvieran acceso a alguna universidad. Pero desde abril, esta federación no ha podido sacar un céntimo de su cuenta corriente. ¿Por qué? Muy sencillo, ‘casualmente’ uno de los dos bandos tiene al tesorero y el otro a la presidenta de la comunidad, y en los estatutos de la federación se especifica que para sacar dinero de la cuenta tienen que hacerlo ambos cargos juntos. Me gustaría pensar que es una mera coincidencia.

Por ejemplo, uno de los dos candidatos tiene trabajo en esta empresa, Pluspetrol,y es de los que tienen estudios. El otro, el que ganó, en Repsol. Pero otro día hablaré de lo que hace Repsol.Y otro día hablaré de cómo este conflicto ha llegado a mucha mayor división en alguna de las comunidades.

Mientras tanto, pensad qué sucede cuando los habitantes de un pueblo están peleándose entre sí y les invade el ejército romano.

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