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Me vuelvo a Perú. En tres días estaré pisando suelo americano tras un mes que ha tenido de todo. Pero, sobre todo, ha sido un mes en el que he estado con la mirada más en Sepahua que en Pamplona. Prueba de ello han sido las cuatro semanas en las que, de lunes a viernes, pasaba todas mis mañanas en 98.3 Radio. Es decir, en la misma Facultad de Comunicación en la que me licencié hace ya casi tres años. En realidad, ha sido casi como hacer un anexo a mis estudios de periodista recordando y ampliando algunas cositas de la radio.

Me vuelvo con una experiencia que difícilmente podría haber sido mejor. Por un lado, todos los objetivos de formación se han cumplido. Pero, sobre todo, me he encontrado un equipo humano apasionado por la radio, por enseñar, y por ayudar, que me lo ha puesto todo muy fácil. Pero que muy fácil. Sentía, además, que esa ayuda no era a mí. Que me ayudaban con el mismo convencimiento que yo tengo, el de que cuanto mejor me desenvuelva en la radio, mejor podré ayudar a Radio Sepahua.

Por ejemplo, Iñaki Llarena, ese hombre que al principio parece el ‘verso suelto’ de 98.3 radio con sus mesas de mezclas y su pasión total por la música, resultó en el tramo final un buen ejemplo de ‘cómo ser hombre-para-todo’. Por cierto, gracia a él las condiciones técnicas en la selva van a mejorar mucho. La compañía de Eva y de Leire por las mañanas, difícilmente superable. Qué se puede decir de la primera de estas dos, que en sus ratos libres hace un programa. Porque sí, porque le gusta. O de la segunda, que trata de abrirse paso poco a poco en este mundo tan difícil que es el de la comunicación. Y, cómo no, los alumnos que han comenzado a hacer aquello que yo rehuía como de la peste en mis años de estudiante, que era participar en la radio. Es que me gustaba escribir.

O Juanma, que aunque ha estado bastante desaparecido, ha hecho un gran trabajo en la sombra ideando actividades, campañas y demás para Radio Sepahua. Él, y otras instituciones de la Universidad de Navarra, han conseguido recaudar parte del dinero con el que en un futuro esperamos tener un nuevo emisor.

También tengo que hablar de otro Iñaki, esta vez Iñaki de Lorenzo, que es quien dirige la radio y la persona gracias a la cual esto ha sido posible. Él fue quien mostró su disposición a ayudar a Radio Sepahua, ha llevado gran parte del peso del proyecto y me propuso aquello de “vente a reciclarte un poco, ¿o qué?” (entiéndase que la cita no es literal). Se ha tomado la molestia de leer y corregirme el tocho de 20 páginas en el que escribí un proyecto para Radio Sepahua y de ponerme en contacto con cuantas personas ha sido necesario para asuntos fuera del ámbito puramente de la radio. Junto con Iñaki, Nagore que a los diez minutos de charla me dio una idea sobre la que comencé a trabajar en el moento, y en la que tengo puesta una gran fe para lograr que Radio Sepahua sea un poco mejor para Sepahua.

Gusta ver que hay gente que cree en Radio Sepahua sólo porque uno o dos que estamos allí se lo comentemos,. Que crean que hacemos algo mejor. A la vez es una responsabilidad, y eso también me gusta, porque el futuro de Radio Sepahua está, en última instancia, en manos amazónicas.

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