¡A cubierto!, originalmente cargada por Asier Solana Bermejo.

La época de lluvias llega a su fin, y comienza la temporada seca. La temporada que va a durar hasta septiembre y que va a ser de florecimiento económico, lo veo venir. La temporada en la que se van a realidad decenas de obras gracias a los presupuestos que llegan financiados por la actividad de la extracción de gas natural en el Bajo Urubamba.

Esperamos que,dentro de poco, el agua de lluvia deje de ser la única agua potable que se puede tomar en Sepahua. Esperamos que en un año se haya terminado de construir un nuevo colegio: por cierto, un proyecto de hace cuatro años, diseñado para la realidad de hace cuatro años, con los niños que había hace cuatro años; quiero decir que pensaron un colegio para muchos menos estudiantes. Aun así, nuestros políticos se ponen medallitas, y hay que darles las gracias.

Porque no es oro todo lo que reluce y porque estamos de vacas gordas. Por eso todos tenemos trabajo con solo pedirlo, es tan fácil… Tan fácil viene que más fácil se va. Opciones para gastar no faltan, siempre habrá alguien dispuesto a vender un botellín de cerveza por seis soles (lo mismo que un menú de restaurante con primero, segundo y bebida). Y lo cierto es que no hay mucha más variedad aparte de ropa, comida y trago, de manera que ahí se queda el salario, a no ser que haya hijos de por medio y haya que comprarles material escolar.

Ah…. el celular. Ese aparato que todo el mundo porta. Ese aparato que ha encontrado en los indígneas su mejor y más fiel público. Posiblemente la única forma de ocio no alcohólica que se pueda disfrutar en Sepahua y por la que hay que pagar (porque, hasta ahora, por escuchar la radio nadie paga excepto los anunciantes).

Siento que es tan difícil explicar esta situación, tán difícil hacer ver que no podemos pedir a quienes hace veinte años no veían un céntimo (y eran perfectamente felices) que de repente sepan utilizar el dinero, saltándose así un proceso cultural que en occidente ha durado más de dos mil años.

¿Cómo explicar que el dinero, por ejemplo, representa el trabajo? ¿Cuánto vale un racimo de plátanos que crecen en el monte y yo sólo los he cogido? ¿Acaso valen algo? ¿No me lo ha dado la naturaleza?

Por eso, algún día llegarán las vacas lacas, y el dinero faltará, y nadie entenderá por qué ya no puede comprar una cerveza que vale tanto como un menú con primero, segundo y bebida.

Ojalá no hiciera falta ni un sol para todo esto. Ojalá los hombres hubiéramos inventado algo mejor que el dinero para distribuir la riqueza material.

Mientras tanto, mientras dure el chaparrón de monedas y billetes, quizá haya que ponerse a cubierto para no mancharse. Digo mojarse.

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