navegando al atardecer, originalmente cargada por Asier Solana Bermejo.

Sobre todas las sensaciones que he descubierto en la selva, hay una que es insustituible. Se trata de navegar por el río: en chalupa, en deslizador, o en canoa. Da lo mismo. Es el choque de las olas sobre el casco de la embarcación, es el sonido del motor, ya sea el rugir de un fuera borda grande o el ronroneo de un peque-peque. Y tu cara cortando el viento mientras el sol cae duro en tu piel si es mediodía, o si te acaricia suave al amanecer o al atardecer. Detenerse un ratito en cualquier playa, o parar en un caserío porque ahí vive a quien no veías de hace tiempo.

Cuando navegas en el río, más te valdría tirar el reloj por la borda.

Anuncios