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Una reciente conversación con Bea, una futura periodista en la selva, me ha hecho pensar sobre el kit básico de supervivencia necesario para sobrevivir en esta zona, y no perecer en el intento. Creo, de todas formas, que esta información le puede venir bien a cualquier persona que quiera aventurarse en la selva tropical.

Cuando hace año y medio tuve la necesidad de preparar el viaje, tuve exactamente el mismo problema y si lo resolví fue gracias a María, quien me había precedido varios meses antes en la zona. Quizá la mayor dificultad fue preguntar primero al padre Ignacio, que total vive en la selva desde hace 40 años y para él lo raro es pasear por la ciudad. Así que ahí está el primer consejo: pregunta a alguien que no haya perdido la perspectiva del mundo del que procedes, pero que tenga la suficiente experiencia en la selva. Alguien que lleve por lo menos varios meses, al menos seis, pero menos de, pongamos, cinco años, sería lo ideal. No es algo matemático, se trata de valorar si a quien preguntamos mantiene contacto frecuente con tu mundo para apreciar claramente las diferencias y estrategias para moverse entre los dos ambientes. Una persona así te puede ser de gran ayuda. Igualmente, alguien que no viva en la selva pero que pase largas temporadas en ella puede servirte de ayuda.

1-Tras la decisión. Indagación, documentación.

Normalmente, lo primero que hace uno es decidir que se va a la selva. Lo hace de muchos modos y con muchas motivaciones posibles. Trabajo, estudio científico, turismo, misiones, escribir un libro, experimentar la espiritualidad de sus pueblos, búsqueda de uno mismo. Una o más motivaciones pueden estar presentes en la decisión. Pero ya lo has decidido, y no vas a dar marcha atrás. Tendrás miedos y dudas, posiblemente tu familia piense que vas a morir en cuanto te subas a una canoa.

Tranquilo, no es así. Desdramatiza. Muéstrales a tus seres queridos la ilusión que tienes. Si tienes algún conocido que haya estado en la selva, que hable con ellos y les convenza de que no habrá monos asesinos acechándote en la puerta de tu casa.

Lo ideal es que te des un tiempo. Fíjate una fecha de ida. En cuanto al retorno… depende de qué vayas a hacer entre palmeras y cocoteros. Cuanto antes reserva tu vuelo, así te saldrá más baratito. E inmediatamente documéntante sobre el lugar al que vas. Seguro que alguien ha escrito algo sobre ese sitio. Pregunta, indaga, a poder ser con publicaciones serias. Este puede que sea el trabajo más pesado, porque lo que más interesa es que leamos algo serio. Desconfía de internet, desconfía de la Wikipedia, porque al ser lugares con tan pocos estudios serios puedes encontrar datos muy diferentes. Tenlos en cuenta sólo para hacerte una idea general del lugar. Este es un trabajo que puede llevarte semanas o meses, pero que puedes compaginar con el resto de actividades preparatorias del viaje.

Mira qué requisitos hacen falta para que entres al país, dependiendo del tiempo que vayas a permanecer. En la mayoría de lugares podrás entrar como turista por 3 ó 6 meses, pero en países como Brasil se complica la cosa para los españoles por su política de igualdad. Por no hablar si se te ocurre visitar estados con regímenes dictatoriales.

Y sobre todo, anúncialo. No hay que ponerse un cartel en la frente, pero si surge la conversación, cuéntalo. Seguramente recibas una respuesta positiva de la gente.

2-Salud (e higiene)

Qué bonito es el clima de la selva, con calor todo el año y sólo dos estaciones: lluvias y verano. Ideal para la salud débil, a no ser que tu debilidad sea el estómago. Pero me estoy adelantando. Lo primero es ir al departamento de sanidad exterior en tu comunidad, pedir cita, y acudir a la misma.

El doctor que te atienda te dará todos los consejos. Si te toca un facultativo hipocondríaco puede que intente disuadirte y pincharte más que a una cobaya de laboratorio. Sopesa bien las vacunas, e infórmate si hay tratamientos en el lugar al que vas.  

De todas las vacunas, sólo hay una que es realmente un requisito imprescindible, la de la fiebre amarilla. No tenerla puede impedirte la entrada en otros países (no en el de tu nacionalidad), si es que ven en tu pasaporte que has estado en una zona endémica.

En cualquier caso, sigue los consejos de tu médico, ponte las vacunas. Para la de la hepatitis A es bueno ir con al menos seis meses de antelación para que te dé tiempo a aplicarte la dosis de refuerzo y así tener protección por diez años.

La selva tiene muchas enfermedades propias de su hábitat. Como es lógico, hay medicamentos en la selva, así que a no ser que te vayas a hacer de ‘Perdidos’ seguro que encuentras casi todo lo referente a males de la zona en la propia zona. Por tanto, no te lleves un cargamento de medicamentos en la maleta.

Lo que no significa ‘no te lleves ninguna medicina en la maleta’. Como mencionaba al principio, el mayor problema suelen ser los problemas intestinales. Normalmente, una nueva agua y una nueva comida te causen estragos durante los primeros meses, así que un fortasec para salir del apuro no te vendrá nada mal. Lo normal es que uno mire dónde come, pero siempre llega ese día en el que llegas a una comunidad apartada y resulta que tu anfitrión o anfitriona te ofrece un tazón de bebida regional confeccionada con dudosos protocolos de higiene. Bueno, unos bichillos en el estómago se curan pero un mal paso a la hora de ganarte a alguien puede ser contraproducente; valora el riesgo.

Tampoco te vendrá nada mal un repelente de mosquitos tropical, aunque posiblemente lo abandones antes de terminarte el primer bote. Respecto al mosquitero, te lo puedes llevar pero es ocupar espacio innecesario en la maleta ya que se puede comprar en la selva. Al fin y al cabo, todo el mundo necesita uno.

Si eres mujer, olvídate de llevar un armario de compresas. ¿Te crees que las mujeres de la selva no tienen la regla?

Por último, crema solar. Al menos, 30, a no ser que seas como el café. El sol del trópico cae de arriba y quema mucho más.

Cuando mi dentista se enteró que venía al Perú, su secretaria me regaló como 15 cepillos de dientes. Inocente de mí, los acepté. Pero en serio, la gente de la selva también se cepilla los dientes y no compra en España su neceser. Lo mismo para el gel de ducha, quizá sólo sea necesario un champú, que de todas formas se puede obtener en alguna ciudad grande del país de tu destino.

3-Dinero (y equipaje, y cosas materiales)

Depende de qué vayas a hacer y hasta cuán lejos de la civilización vayas a llegar. En primer lugar, mira la moneda del país. Si vives en la UE o en Estados Unidos, no tendrás ningún problema en que te acepten euros o dólares en la capital del país al que vayas, haciendo escala antes de tu destino selvático. Pero una vez en la selva, sólo te aceptarán moneda nacional o dólares.

Generalmente sale más barato llevar euros o dólares y cambiarlos en el país de destino, así que sólo es necesario llevar un pequeño remanente para un día o dos como mucho. En el Perú, por ejemplo, es frecuente encontrar por las calles de Lima, Cuzco, y otras ciudades grandes a cambiadores con chaleco.

Generalmente estos países no tienen divisas demasiado fuertes, y por eso están deseosos de dólares. Además, la comisión que se llevan estos cambistas es menor que la de tu banco en España.

No esperes que te acepten pago con tarjeta en lugares no turísticos, y no esperes encontrar un cajero en el pueblito de mil habitantes que cortan la luz a las 10 de la noche. Así que lleva efectivo suficiente para el tiempo que vas a permanecer en el lugar.

En cuanto al equipaje, es importante tanto lo que hay que llevar como lo que no hay que llevar. Comenzando por la ropa, en la selva siempre hace buen tiempo, así que es mejor dar importancia a ropa cómoda y corta. Camisetas, pantalones cortos, zapatillas, sandalias, a poder ser de colores claros para combatir el sol. De largo algo menos, si vas en tiempo de friajes (junio-agosto) una chaqueta no está de más. Incluso en época seca llueve, así que un poncho o un chubasquero es una buena opción. Para el sol, una buena gorra. Unas botas de goma para el agua son útiles, pero las suelen vender en cualquier sitio así que sólo ocuparán espacio innecesario. Gafas de sol no vienen mal, y si uno tiene que llevar gafas graduadas es bueno tener un par de repuesto. No se recomienda lentes de contacto ya que es muy difícil encontrar repuestos de las mismas o de su líquido en estos lugares, además las gafas hacen un buen efecto de pantalla protectora contra el polvo de la tierra. La mayor parte de problemas oftalmológicos en zonas selváticas es de queratinitis y ojo seco. Porque aunque sea un clima muy húmedo, la tierra, el polvo y el barro hacen sus efectos.

Debes tener claro que toda la ropa que lleves es susceptible de sufrir un mal irreversible, así que no te lleves tu traje de Armani (si lo tuvieres).

4-Amor (y opciones de ocio)

Somos adultos, y siempre es una posibilidad conocer a alguien. Después, ya se sabe. Sobre esto, hay que tener muchísimo cuidado con las ETS. La mejor opción en caso de no permanecer mucho tiempo en el lugar es el de abstenerse de mantener relaciones sexuales. Muy posiblemente no haya preservativos en el lugar en el que estés, y si los hay no sean utilizados por los lugareños. Así que por lo menos, si aun así piensas hacer algo, llévate tu propia profilaxis para que sepas que está en buen estado. Algunas sociedades de la selva tienen un comportamiento sexual que nosotros podemos ver como promiscuidad pero que para ellos es lo más natural del mundo.

Y sobre todo, puede que los códigos culturales creen problemas y lo que uno interpreta desde esquemas occidentales europeos otro lo interprete como ‘me has dicho que te quieres casar conmigo’.

En el caso de que vayas a permanecer por largo tiempo en el lugar, existe la ventaja de conocer los códigos sociales propios. El mejor método para evitar malentendidos es entenderlos. Y entender que serás el forastero, el ‘gringo’, y eso hará que te traten de forma diferente.

Continuando con el apartado social, al menos en Perú, la gente de la selva tiene una desmedida afición a la borrachera, así que es bueno tener cuidado con eso.

En cuanto al ocio, la selva no es un lugar con muchas opciones, pero el ambiente natural seguro que te da posibilidades de pasar el tiempo. Paseos por la naturaleza o por el río, o la pesca, o un partidito de fútbol (que de eso todo el mundo entiende) pueden ser opciones mucho más sanas.

Quizá quieras llevarte algunos libros o un eBook. En el caso de aparatos electrónicos, ten en cuenta que la humedad y el polvo hacen estragos. Ten en cuenta que debes estar seguro de poder guardarlos en un sitio seguro contra este ambiente y contra posibles robos. Y ten en cuenta que posiblemente no siempre tengas posibilidad de conectarte a un enchufe, y no siempre ese enchufe tendrá electricidad. Y en caso de que la tenga, quizá deberías comprarte un estabilizador de corriente por si hay una bajada. Además, el enchufe americano es diferente del europeo, así que un adaptador puede salvarte de más de una.  Si vas a navegar por el río… quién sabe si la canoa va a volcar, así que impermeabiliza todo lo posible tu cámara de fotos. O mejor, compra una de esas nuevas compactas tipo ‘todoterreno’que resisten golpes y se pueden sumergir en el agua; varias marcas, como Olympus y Casio, ya las fabrican desde hace tiempo.

 

5-Conclusión

Espero que estos consejos te hayan sido de utilidad. Si crees que tienes alguna duda, contacta conmigo, pregunta a través de los comentarios de este blog y trataré de responder. Si crees que puedes aportar algo a este artículo, lo recibiré con gusto, todo lo que escribo está sacado de mi experiencia, que se aplica sobre todo a la selva y al Perú.

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