Padre Nuestro

Hijos tuyos somos, hermanos todos nosotros. Al menos aquellos que nos atrevemos a rezarte así. Muchos me caen, muchos no. La mayoría, ni los conozco. Demasiados abusan de sus hermanos. Mal empezamos…

Pero que sepas que lo intento.

Que estás en el cielo

Mira, esto es un poco confuso. Que si estás en los demás, que si estás en todo, que si estás en el otro mundo, que si eres omnipotente… me han dicho muchas cosas en mi vida, y casi todos con alguna cita bíblica en la mano. Tú también podrías ser más claro.

Pero que sepas que lo intento.

Santificado sea tu nombre:

¿Qué nombre? Porque cuando te preguntó Moisés que cómo te llamabas, lo que le viniste a decir es ‘y a ti que te importa’. Por mucho que le hayamos dado poesía a lo de Yahvé. ¿Qué respuesta es esa de “soy el que soy”? ¿Sabes qué? Yo también soy el que soy, estamos listos. De verdad, no sé qué nombre quieres que santifiquemos. Me da, sin embargo, que esa expresión tan poética quiere decir que nos comportemos según lo importante que eres… y ya podemos rezar porque entre el ‘dicta’ y el ‘facta’…

Pero que sepas que lo intento.

Venga a nosotros tu reino

Si estás en el cielo… ¿Cómo vendrá tu reino? ¿Un meteorito? ¿Alienígenas? ¿Podemos conquistar tu reino o tenemos que sentarnos a esperar? ¿De qué mundo es tu reino, cuáles son sus fronteras? ¿Las de los corazones de quienes te invocamos? Lo inquietante es que en este mundo sólo vemos un poquito de tu reino, que tenemos que esperar. “Vivo sin vivir…”.

Pero que sepas que lo intento.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo

Qué críptico que era Jesús. Sí, que en el cielo estás allí, va un querubín de esos tan monos que vemos en los cuadros y te preguntan. Pero lo que es yo, cada vez que te pregunto, me cuesta mucho, muchísimo, imaginar siquiera qué me quieres decir. A Pablo se lo pusiste fácil con su experiencia equina, pero los demás, ¿qué? Hombre, la Biblia es útil, pero es tan difícil de entender… y además, en una página dice sí, en otra dice que lo que había dicho sí que mejor no, y en otra que ni sí ni no, sino todo lo contrario. Y nosotros a devanarnos los sesos. Y por no hablar de esa cosa que le llaman (llamamos) vocación, que ahí ya es como para tirarse al río.

Pero que sepas que lo intento.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Esto está clarísimo… y es un apena que algo que tenemos tan claro lo cumplamos tan poco. A cada día su problema, dice Qohelet. Y nosotros acumulando para mañana. Los humanos podemos llegar a ser desesperantes para cualquier: para una cosa que es fácil entender, la hacemos al revés. Debes de estar contento…

Pero que sepas que lo intento.

Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Tenía que haber truco. Yo leyendo en el salmo eso de “tu misericordia es eterna” y ahora que no del todo, porque sabes que yo no perdono eternamente, ni siquiera 490 veces (ves, sé multiplicar 70×7). Qué difícil es dejar de guardar rencor, qué poco nos dejamos llevar por tu ejemplo de perdón, cuántas heridas quedan inútilmente abiertas. No somos los humanos hermanos muy ejemplares en ello.

Pero que sepas que lo intento.

Y no nos dejes caer en la tentación

Esto sí que es darte trabajo. Muchas son las situaciones en que estamos en peligro. Por momentos, el mal se disfraza de bien, y así crea la tentación. Quiérete a ti mismo… pero no tanto que no quieras a los demás. Quiere a los demás… pero no de una manera en la que no te quieras a ti mismo. Esos quereres son falsos. Defiende tus derechos… y entonces hay quien se vuelve intransigente. La tentación, esa puerta que el mal pone en las fronteras del bien. En un sentido es muy fácil pasarla, pero en el otro…

Pero lo intento.

Mas líbranos del mal

Ébola, guerra, fanatismo, pobreza, paro, desesperanza… Podría mencionar hasta el posmodernismo, esa palabra que hace mucho no me creía y que ahora me duele hasta en las venas, porque es el más infeccioso de los males de nuestro tiempo, con su renuncia a la verdad y al futuro. Millones de personas decimos cada día que nos libres del mal… pero sigue ahí.

Por mucho que lo intente, para esto yo no tengo fuerzas.

Amén

Que estoy pensando que igual hay que dejar de ‘intentarlo’.

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