Etiquetas

, , , , , , , ,

‘Repo: The genetic opera’ es una película que tuvo poco éxito en las salas de cine. En la ciudad donde la vi duró exactamente una semana. Es una consecuencia lógica de que estuviéramos unas 7 personas en la sala el día del estreno. La película en cuestión, Paris Hilton incluida, plantea un futuro en el que todos los seres humanos curan sus dolencias cambiándose el órgano afectado. Claro que es algo caro, así que necesitan financiación. Los bancos no aparecen en escena, y es la propia empresa fabricante de órganos la que deja pagar a cómodos plazos. Si fallas tres seguidos, viene un ‘recuperador’ y se lleva para la empresa lo que es suyo, sin anestesia ni nada, ya sea la columna vertebral, el corazón, o los genitales.

Y me preguntaba si estamos destinados a un futuro parecido, en el que por ejemplo toda la humanidad esté infectada de SIDA y seamos esclavos de los antirretrovirales de por vida, pero no sólo unos pocos, sino todos. Total, si ya todos estuviéramos infectados con el SIDA, no sería necesario tener cuidado para no contagiarse. Con tomar tres pastillas al día todo solucionado. Los hijos nacerían sanos pero, al poco tiempo, ya serían seropositivos. Una vida mucho más cómoda.

O si por ejemplo el ébola se expande y tenemos que tomarnos todos los días una pastillita para prevenirlo, sólo por si acaso. Bastaría con desarrollar un medicamento que no tuviera efectos secundarios. Quizá la solución fuera una vacuna que se aplique a todo el mundo, aunque fuera más barato desarrollar un tratamiento para la enfermedad.

Un mundo en el que la diabetes fuera tan común como la gripe, que todo el mundo, antes o después, la sufriera… inyección diaria al canto. Además, desarrollarían un medicamento para el parkinson que curaría los síntomas, aunque el sistema nervioso siguiera hecho un desastre. Y con unas pildoritas podríamos comer todo lo que quisiéramos, que ya se encargarían de regular la digestión del estómago.

Para las personas que lo pudieran pagar, algunas compañías generarían fármacos ‘ex profeso’, de manera que en una pastilla se concentraran todas las dosis diarias de insulina, antirretrovirales, y viagra (por si acaso). Para las que lo pudieran pagar más, ahí sí ya habría pastillas para tomar sólo cada mes, incluso curas definitivas (a precios astronómicos).

Al fin y al cabo, ese mundo no sería tan distinto del nuestro, en el que bebemos para olvidarnos del que se sienta a nuestro lado, hacemos el amor para no amar, chateamos para no hablar, vamos al gimnasio para no hacer deporte, y agregamos amigos para serlo.

No sería tan extraño que todo esto pasara en un mundo en el que compramos todo por dos años, que es lo mismo que alquilarlo. Coches, ordenadores, ni hablemos de los aparatos anteriormente llamados móviles.

¡Pero yo me rebelo, luchemos por el ‘para siempre’!

Anuncios