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“No pienso lo que los medios dicen que pienso”. Es una de las últimas declaraciones que se han publicado del papa Francisco en los medios de comunicación. Creo que es una de las más verdaderas que se han dicho en los últimos años. Lo dice en una entrevista que concedió al diario argentino ‘La Nación’, en el que se remite una y otra vez a lo que ha dejado escrito: la ‘Lumen fidei’ (encíclica redactada a medias con Benedicto XVI) y la ‘Envangelii Gaudium’, la exhortación apostólica que un año después de su publicación sigue en boca de muchos.

La realidad eclesial está viviendo una especie de esquizofrenia informativa. Por un lado, el papa todavía (subrayo el todavía) vive una luna de miel con la mayoría de medios. Por otro lado, en la realidad española se vive una situación de hostilidad crónica frente a la Iglesia. En los medios más importantes se busca publicar las noticias que más remarquen la negatividad de la institución. Incluso cuando se publican reportajes, por ejemplo, de ‘curas buenos’, se hace con vistas a enfrentar esta situación con la de la jerarquía. Lo que es cierto es que la relevancia social de las noticias de la Iglesia ha crecido, en un sentido muchas veces negativo pero a ratos positivo.

Así que mi único objetivo es dar una lista de cinco puntos de sentido común

1. Olvida el titular

Esta parte de la noticia, la más importante, lleva mucho tiempo pervertida en los medios. Sobre todo, desde que se inventaron los rankings de noticias más leídas, de manera que cualquier editor sugiere amablemente un título a su redactor, de manera que sea más atrayente. Esto ya pasaba en el mundo escrito, recuerdo una vez en la que dos personas se pelearon, uno cogió un hacha y le rozó. El titular fue algo así como “hachazo en la espalda”. Y claro, uno imaginándose que le había partido en dos las costillas o algo así, y era un rasguño apenas.

Los titulares juegan con nuestras expectativas y rozan el límite de la verdad. Rara vez mentirán, pero sí acentuarán una parte de la noticia que sea especialmente llamativa. Porque un periódico quiere tu tiempo, y somos muy emocionales en nuestras decisiones. Por tanto, ahí va el primer consejo. Olvídate del titular. ¿Te interesa? Vale, continúa leyendo pero quédate dispuesto a que tus primeras expectativas sean desmonadas por algo mucho más mediocre de lo que pensabas.

2. ‘Presuntamente’

Algunas de las noticias relativas a la Iglesia (y ya de paso a muchas otras cosas) salen a colación de juicios. Informar de un proceso judicial es bueno, muy bueno, y nunca se hace inocentemente. Si se publica es casi siempre porque a una de las partes implicadas le interesa y se lo cuenta al periodista que se recorre todos los días los juzgados.

Aquí sería necesario que en el colegio, al menos en la Secundaria, enseñaran algo sobre los procesos judiciales. Que imputado no es condenado, y que cuando pone presuntamente quiere decir eso, que no se sabe. Muy poca gente se queda con el presuntamente, pero es muy importante. Es la marca de una noticia por la que puedes estar seguro de que hay que mantener la presunción de inocencia. Igualmente con imputado: quiere decir que le van a juzgar por el delito equis, no que ya le han condenado. En estos casos siempre hay medios muy poco profesionales, como el ABC cuando publicó en portada la foto de un hombre con el título ‘La mirada de un asesino’ y luego salió claramente absuelto.

3. Mira las fuentes

Quizá esto debería estar en el número 2 porque es igualmente importante. Un periodista vale lo que valen sus fuentes. Si un medio cita a otro, es mejor ir a ese otro medio. Si en una noticia sólo se cita una parte, signiica que esa parte tiene más interés en la noticia que la otra. Si cita a las dos fuentes, significa que hay un buen trabajo por parte del periodista. Si la fuente es un documento accesible, vete a él.

4. Sobre declaraciones sacadas de contexto

A los periodistas nos encanta utilizar la declaraciones para hacer titulares de esos que en el punto 1 de esta lista poníamos en la lista negra. Por tanto, si ves que el obispo fulano ha dicho tal barbaridad del tema tal, busca el corte entero. Si era una homilía, seguro que está colgada íntegra en internet, por ejemplo. Si es una carta pastoral, es muy probable que Google te la encuentre. Entonces podrás hacerte un juicio mejor. Quizá hasta alguna vez veas que la noticia de verdad recoge el espíritu de lo dicho.

5. No leas los comentarios

Si el tema es polémico, pasa olímpicamente de los comentarios en caso de que leas un medio digital. Son solo un invento para generar tráfico en la web, es el paraíso de los trolls y puedes salir malhumorado sin ninguna necesidad.

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