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20150210 san valentin

Cuando llego a una ciudad suelo fijarme en los diarios locales, quizá porque yo he trabajado en dos de ellos (bueno, en uno la palabra oficial era ‘estar de prácticas’), y lo que en esas pequeñas redacciones se vive de Periodismo es una maravilla. Así que poco después de llegar a Valencia me convertí en un lector ocasional de ‘Levante’ y ‘Las Provincias’, los dos principales periódicos locales.

Una de las mayores sorpresas que me encontré en ‘Levante’ es que hay una página dedicada a contactos. No, no me refiero a los servicios que ‘señoritas’ y ‘señoritos’ prestan previo pago y con ‘final feliz’, sino a gente que busca algún tipo de relación. ¿Pero es esto posible, habiendo tantas facilidades en Internet?, me pregunté. Pues parece que sí, porque todos los días se llena una página de anuncios por palabras en diversos apartados que cubren todas las combinaciones posibles chico-chica; incluso hay un vago “otras relaciones” para búsquedas un tanto… especiales.

Y me pregunté quién preferiría acudir a un periódico en vez de a Badoo o alguna de esas páginas que se anuncian hasta en la tele, de tal modo que comencé a leer. Y lo que leí me produjo, en un primer momento, cierta risa. En un segundo momento, una cierta pena.

Me explico. Los anuncios por palabras son tan directos que llegan a ser crueles. Por ejemplo, se especifica que el candidato/a tiene algunos kilos de más, a veces dando su peso y su talla, y a veces escribiendo directamente un “gordita”. Esta realidad, en cualquier página web, seguramente estaría mucho más disimulada a través de una foto engañosa… yo que sé.

Me sorprende también la cantidad de personas que especifican “sin hijos”, o “vida resuelta”, o “sin cargas”, etc. Gente, en general, de una cierta edad (casi todos mayores de 50) que buscan una segunda oportunidad, que a veces es la primera. Y lo dicen también sin tapujos.

Y pienso que cuando uno se vende a través de Internet trata de resaltar sus virtudes y ocultar sus defectos, al igual que cuando busca trabajo. Sin embargo, en esta página diaria se resaltan por igual virtudes y defectos, con palabras cercenadoras y que no dan lugar a la ambigüedad.

Esa honestidad no se da sólo en la presentación, sino en la explicitación de lo que se busca. Nada de literatura. ¿Que estoy casado/a y busco una aventura? Se pone. ¿Que lo que quiero es una persona con dinero? Ahí está la muletilla “nivel socioeconómico alto”. También se acotan edades, niveles educativos, aficiones… condiciones ‘sine qua non’ para que surja el amor, o lo que sea que se busque. Me pregunto si uno puede pretender tan acotadamente el amor. Me pregunto si cuando uno solicita algo tan delimitadamente es amor y no tratar de llenar una carencia.

Quizá estos anuncios sean sólo una muestra más de que hoy día queremos construir el amor a nuestra medida, un amor sin más compromiso que el de sentirse a gusto. Pero quizá sean solo el grito de muchas personas que han buscado por todos los medios el amor y utilizan esto como el último, o único recurso del que disponen, para encontrar alguien con quien caminar.

Sea lo que sea, espero que todos los que buscan el amor lo encuentren y se dejen encontrar por él.

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