Sobre la militarización del Bajo Urubamba

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El año 2012 en el Bajo Urubamba comenzó con una minúscula presencia de las Fuerzas Armadas Peruanas (entiéndase Marina, Ejército, FAP y PNP) en Sepahua. Apenas una llamada Base Contra Terrorista de la Marina de Guerra del Perú que se encontraba bajo mínimos en cuanto a efectivos, ya que no había terroristas contra los que luchar en Sepahua. Estamos hablando de que una vez hubo un grupo terrorista en esta zona, pero depusieron las armas y hoy están perfectamente integrados en la sociedad.

El año 2012 en el Bajo Urubamba termina con dos bases de la Marina de Guerra (Sepahua y Camisea) a pleno rendimiento. Una comisaría de la PNP en Sepahua con 40 efectivos, a los que hay que sumar un destacamento de la DIRANDRO (Dirección Anti Drogas), al mando ahora de un capitán y a la espera de encontrar un lugar donde hacer una base en la que se piensan gastar varios millones de dólares. Dinero que vendrá de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos). En Miaría, además, hay otra comisaría de la PNP y 200 efectivos del Ejército Peruano, que serán relevados antes o después por la Marina de Guerra. Tambień existe en Ivochote, nada más cruzar el Pongo de Mainique, al comienzo del Alto Urubamba, otra base de la Marina. Y entre finales de octubre y comienzos de noviembre han llegado a la zona 15 compañías más de la Marina de Guerra del Perú a petición de TGP, una empresa Gubernamental que se encarga del transporte de gas hasta Lima. La presencia militar-policial se encuentra también en los lugares clave, con destacamentos en los campamentos de Malvinas y Nuevo Mundo, centros neurálgicos en el Bajo Urubamba de Pluspetrol y Repsol respectivamente, además de efectivos en el pozo Mipaya, en terreno de la comunidad Nativa de Kirigueti.

Haciendo un cálculo estimativo, suponiendo que una compañía son alrededor de 120 efectivos, en esta zona del Urubamba tenemos ahora 2.500 efectivos entre Policía, Ejército, y Marina. Este cálculo afecta al Alto y Bajo Urubamba, pues esas 15 compañías no se sabe muy bien dónde están, y lo presumible es que se repartan entre las dos zonas brindando seguridad al gasoducto. De estos, en el Bajo Urubamba puede haber más de mil, para una población total de 20.000 habitantes. Por cada 20 civiles, un militar. Repito, son todo cálculos estimativos pues no hay cifras oficiales. Por comparar, en el distrito de Sepahua tenemos 1 médico ejerciendo por cada 2.600 habitantes, y uno de estos facultativos no se dedica nunca a pasar consulta, pues trabaja en acciones de prevención (muy necesarias por otra parte). Habría que sumarle diez días al mes otro médico que se dedica sobre todo a cirujía y ginecología, de manera que tendríamos 1 médico por cada 2.000 habitantes.

Para el próximo año, la presencia militar se pretende aumentar en el Bajo Urubamba. En Sepahua se va a crear una capitanía fluvial, y la Comunidad Nativa ya ha donado toda la orilla del río que han pedido los militares.

¿Qué ha sucedido en este año para que la zona se haya poblado de efectivos de las FFAA?

Los primeros en llegar fueron la PNP. En este caso fue una gestión municipal, con vistas no a traer seguridad ciudadana a Sepahua, que en ese aspecto no se está mal, sino con vistas a traer por fin una oficina bancaria. Pero parece que el Banco de la Nación no está muy por la labor, y ocho meses después no hay ni la más mínima intención. Allá por octubre se dijo que vendrían dos días al mes los del Banco de la Nación (que para eso es público) y a día de hoy nada se sabe de eso.

Ser policía en Sepahua fue, en un primer momento, sencillo o al menos no tan difícil como en una gran ciudad. Hasta que, amigo… los terrucos. O terroristas. Un tal Jaime Antezana, supuesto experto en drogas, de repente ha salido este año de la nada a informar a todos los medios habidos y por haber sobre la presencia terrorista en el Bajo Urubamba. Empezó con una supuesta incursión terrorista. Recuerdo la noche perfectamente; de repente me encontré mi calle llena de marinos que salían a patrullar, de repente en Lima ya sabían que el alcalde había sido secuestrado (estaba en casa tan tranquilo), y a la mañana siguiente dicen que no, que es que los terroristas habían pasado por un barrio que está en la otra orilla del río. Días después pude pasar hasta ese barrio y absolutamente nadie había visto nada. Eso sí, según los reportes de las radios y periódicos nacionales, tenían los testimonios de la gente de la zona (sorprende que no pasaran ningún audio en las radios).

El único testimonio fiable, lo único que además pude recoger grabadora en mano, es el de una vecina de un barrio diferente al del ‘experto’. Esta señora aseguraba haber visto varios tipos de negro con armas algunos de ellos desembarcar y salir por la calle.

Si una semana antes de este lío la base de la Marina estaba condenada a su desaparición, de repente empezaron a llegar efectivos. En aviones de carga llegaron como doscientos soldados que salieron a toda prisa hasta la comunidad nativa de Miaría. El general de turno pidió ‘discreción’ para que la gente no se enterara. El general pidió discreción realizando los movimientos a la vista de todo el pueblo. Este es el contingente de 200 soldados que será relevado por la Marina.

Poco después llegaron más policías, y poco después llegó la DIRANDRO (Dirección anti drogas). Esta unidad llegó después de que anduvieran por Sepahua miembros de Inteligencia de la Policía que se encargaron de realizar las pesquisas necesarias. Sobre los resultados, ya publiqué un post en este blog tras entrevistar en la Radio al teniente Buendía, en el que se decía que desde luego no habían pasado los terroristas por Sepahua y que todo esto se podía deber a intereses, políticos, económicos, o de otro tipo. Aunque nadie lo dijo, es de suponer que se dieron cuenta de toda la droga que pasa por Sepahua y por eso trajeran a la DIRANDRO. Esta unidad es un cuerpo de élite que son paracaidistas, y se les conoce como ‘Los Sinchis’.

Así como sucedió en Sepahua y en Miaría, comenzaron a llegar militares a los diferentes puntos del Urubamba. Entonces llegó desde Pucallpa, la capital de la región, el almirante Jorge Millones, que este año ha pasado un par de veces por la zona, mientras que el año pasado no lo hizo. En realidad ha pasado tres veces (que hayan trascendido públicamente), sólo que la última fue más bien culpa de una avería mecánica en un avión. En esta primera vez que el almirante Millones llegó, junto con Los Sinchis, explicó los planes de militarización del río. Una capitanía fluvial, más efectivos, etc. Fue preguntado sobre si se trataba de combatir el terrorismo o de proteger Camisea. “Es una estrategia de protección integral”, dijo.

Pasando por alto el secuestro de los trabjadores del Proyecto Camisea (mucha información hay por ahí), el año continuó bastante tranquilo, hasta que en octubre la compañía TGP sufrió un par de ataques y retiró a más de 400 trabjadores de la selva. Entonces, solicitó al Gobierno garantías. El gobierno las dio con 15 compañías de la Marina de Guerra.

Y llegamos, por fin, hasta el mes de noviembre. En este mismo mes, la presidenta de la Comunidad Nativa de Sepahua hace su rendición de cuentas. Al final de esta reunión tomala palabra un miembro de la Marina de Guerra, pidiendo la donación de la orilla del Urubamba para instalar una capitanía fluvial. Nadie se opone, así que quien calla otorga. Dice que van a instalar también una base metereológica y también pide otro terrenito. Se lo acuerda dar la asamblea de comuneros. Una capitanía fluvial es, por lo menos, una compañía, que es por lo menos cien efectivos más, puesto que la base se va a mantener. Es decir, todavía más presencia militar en Sepahua. El miembro de la marina habla del MOVADEF, un partido del que no se había oído hablar nada hasta este año y que son el brazo político de Sendero Luminoso.

Respecto a los efectivos de las bases de Nuevo Mundo, pozo Mipaya y Malvinas, no tengo datos de cuándo ni por qué llegaron, pero parece claro que tiene relación con el secuestro de los trabajadores de una subcontrata de Pluspetrol que tanto revuelo causó en Kepashiato.

 

Logros de esta presencia militar en Sepahua

Un año después, la columna senderista de apenas 200 hombres sigue intacta. En Kepashiato, Alto Urubamba, los militares se instalaron en la escuela, convirtiendo a la población en blanco de los senderistas, y generando el rechazo de ésta a los militares, que antes piden desarrollo. Rechazo que fue expresado por el alcalde del centro poblado de Kepashiato en una reunión en la que se convocó a todos los alcaldes del VRAE, en la que el alcalde de Kepashiato, Rosalío Ríos, aclaró en primer lugar que ellos no están en el VRAE. (Ahora VRAEM) Kepashiato había sido el punto clave en el secuestro de varios trabajadores del Proyecto Camisea. En segundo lugar, indicó que no están en contra de las fuerzas armadas pero que estaban restando más que sumando y que cuánto mejor sería traer desarrollo a la zona.

En el distrito de Sepahua sigue habiendo lo mismo que antes, sólo que es de suponer que un poco más controlado. La labor de investigación de los miembros de la DIRANDRO parece que consiste sobre todo en ‘mezclarse’ con la gente compartiendo cervezas a ver si les cuentan algo de borrachera. Seguimos sin tener Banco de la Nación. En cuanto a seguridad, este año ha habido una muerte violenta en Sepahua pero la Policía o los Marinos no han tenido nada que ver. Más bien al contrario.

 

Una pregunta

Ante toda esta realidad, me surge una pregunta cuya respuesta no tengo nada clara. ¿De qué lado estarán las FFAA si algún día la Empresa no cumple sus compromisos y las comunidades nativas comienzan un paro fluvial?

Nota: solicité personalmente a los encarados de relaciones públicas de la BCT Sepahua ciertas aclaraciones al respecto. Después de dos semanas de largas se negaron a ni siquiera hablar sobre el tema.

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Lote 188: el rastro nebuloso del capital

Vista de la actividad extractiva de gas en el Bajo Urubamba

El dinero que va a ser invertido en el lote 188  de Perú tiene un origen, como mínimo, sospechoso. Y eso se puede atisbar hilando sucesivas búsquedas en Internet. Gracias, en parte, a que muchas de las compañías implicadas cotizan en bolsa y eso les obliga a un mínimo de transparencia.

Porque una cuarta empresa petrolera llega al río Urubamba, después de que ya se hayan instalado Petrobras, Repsol y Pluspetrol. En plena selva amazónica

Todo empezó una mañana de diciembre en la que una persona, muy interesada en que yo me enterase de la noticia y que sabía cuánto me iba a interesar, me lo dijo: “Ha venido a Sepahua un ingeniero de una empresa”. “¿Aparte de las que ya hay?”. “Sí”. “¿Cuál?”. “No me ha dicho, pero es el lote 188. Es un boliviano”.

Suficiente para comenzar a tirar del hilo y empezar a encontrar coincidencias, buscando el rastro del capital. Quién, en última instancia, va a explotar esta zona rica en recursos del subsuelo.

Alan García, en su último día de Gobierno, el 27 de julio, aprobó cinco nuevos contratos petroleros. Es un dato importante, porque su sucesor, Ollanta Humala, había prometido una ley de Consulta Previa (que se aprobó) y que habría obligado a las empresas concesionarias a hablar antes con la población nativa de las zonas de explotación, y a llegar a un acuerdo sobre cómo hacerlo.

Algo que parece no haber importando mucho al gobierno de Ollanta Humala. Según información proporcionada en su página web por la propia compañía concesionaria del lote 188, se firmó el 28 de septiembre. Atención a lo que dice la compañía (pueden consultarlo en el siguiente hipervínculo, seleccionando la opción ‘Half yearly report’ : http://www.clontarfenergy.com/company-news_.aspx ).

“Completamos la adquisición de estas licencias con la firma oficial el miércoles 28 de septiembre de 2011 en Lima, Perú. El lote 183, situado en la cuenca del Marañón, cubre casi 400.000 hectáreas en el Perú Central. Hemos adquirido, de los anteriores concesionarios, 1.700 kilómetros de datos sísmicos de gran calidad que van a ser reinterpretados, así como los logaritmos de tres pozos previamente perforados en los años setenta. Esta región tiene un amplio número de campamentos productores de petróleo.

“El segundo bloque, el 188, cubre casi 600.000 hectáreas en la cuenca del río Ucayali, un área que conocemos bien por nuestra anterior empresa prospectiva en el Perú. El lote 188 se sitúa cerca del yacimento de primera clase mundial de gas de Camisea, y los directores creen que se pueden realizar prospecciones tanto de gas como de petróleo. Mientras se esperaban las firmas finales, trabajamos con las comunidades locales en cada zona y creamos conjuntamente un equipo para preparar un estudio de impacto ambiental riguroso.

“Perú es un área prioritaria para las multinacionales petroleras debido a sus ventajosas condiciones fiscales, y un sistema de hidrocarburos relativamente inexplorado. Hicimos un buen trabajo para ser premiados con estos dos lotes en la ronda de licencias de octubre de 2010. Esta compañía espera reunir otras empresas para organizar una ‘joint venture’ de varias empresas asociadas que trabajen con nosotros explorando los lotes”.

Ahí están palabras que no difieren mucho de las de una entrevista concedida por David Horgan, uno de los directivos y mayores accionistas, a un portal de noticias especializado en asuntos financieros, en las que asegura lo mismo. Esta entrevista se produjo en abril de este año 2011. Ya se fijaba el Perú como primera prioridad de la compañía, a pesar de que ni siquiera se había firmado el contrato con Alan García. Contrato que se firmaría justo en el último día de gobierno del segundo mandato de este presidente.

Mauricio González Sfeir, el boliviano que regaló 130 millones a ENRON

Estamos hablando de una empresa llamada Clontarf Energy. Pero hablaremos de Clontarf más adelante. Ahora nos centraremos en Hydrocarbon Exploration PLC, la empresa que verdaderamente es concesionaria del lote 188 si miramos el Decreto Supremo del 27 de julio de 2011.

Poco se puede saber de esta empresa, pero tirando del hilo uno encuentra dos nombres, una dirección y un teléfono. El primer nombre es de un peruano llamado Óscar Eduardo Arrieta Orjeda, como apoderado. Como Gerente, consta el nombre de ‘Jorge González Sfeir’. En realidad, este segundo nombre es el de una persona mucho más conocida bajo el nombre de Mauricio González, presidente de La Paz F.C., uno de los equipos de fútbol bolivianos más importantes. Un ingeniero educado en Harvard y que en los años noventa pasó de ser un joven licenciado a principal jefe de YPFB, la petrolera nacional boliviana, durante el gobierno de Sánchez-Lozada. Cuando todavía no tenía experiencia en empresas petroleras.

Parece sorprendente que, con semejante currículum y ascenso meteórico, semejante talento se malgaste en una empresa peruana desconocida. Imposible asegurar con certeza si es la causa, pero que la Fiscalía Anticorrupción de la República de Bolivia le abriera una exhaustiva investigación.

El motivo, una maniobra de adjudicaciones en el gasoducto Bolivia-Brasil que permitió que Enron se embolsara 130 millones de euros, sin invertir un céntimo en la construcción de esta infraestructura. Enron, una empresa que quebró tras años ocultando sus pérdidas en sus balances de cuentas. González, como presidente en aquel entonces de YPFB. En 1994, Enron y el presidente boliviano firmaron un contrato entre la estatal YPFB y la dicha empresa para financiar y construir un gasoducto a Brasil, principal comprador del gas natural boliviano. Claro, que Enron nunca pagó.

Mucho se ha escrito sobre González en los medios peruanos. Unas citas que hay que coger con cautela, debido al carácter abiertamente hostil contra ese gobierno.

“Cuando Gonzalo Sánchez de Lozada aprobó la Ley de Capitalización el 21 de marzo de 1994, los directivos encargados de la transición en Yacimientos estuvieron al mando de Mauricio González Sfeir, un funcionario sin experiencia en el ramo que pasó de asesor del ministro de Energía e Hidrocarburos de entonces, Carlos Morales Landívar (1), a presidente de YPFB.

“González no sabía si Yacimientos se escribía con y o con j, pero en muy poco tiempo se involucró en el negocio energético adjudicándose un bloque en Chapare que luego vendió a la empresa australiana BHP. Este empresario del MNR firmó un pre acuerdo para tender un ducto desde Tarija a Tocopilla, y el 8 enero de 1995 cerró el negocio con Rebecca Mark de la Enron en Miami. (2)

(se puede leer el artículo entero en Bolpress, esta información es de 2005)

Es decir, él firmo el contrato con Enron, ese contrato que hizo perder al estado boliviano más de 130 millones de euros. Sin embargo, Mauricio González, entre otros, fue excluido de tal investigación en el año 2006 por la fiscal Tania Alfaro que decía que las pruebas eran “insuficientes”. Pero en el mismo escrito, añadía lo siguiente: “La compañía [Enron] obtuvo el 40% de participación en el gasoducto a Brasil” sin haber puesto un centavo debido a que la brasileña Petrobras financión la construcción del ducto bajo un contrato “llave en mano”. Una información publicada en el año 2006 por el diario boliviano ‘La Razón’, y por la agencia española de noticias Efe, entre otros medios.

El proyecto frustrado del oro persa

Hydrocarbon Exploration PLC fue hace unos meses comprada en una Oferta Pública de Adquisición por Clontarf Energy. Clontarf es el nombre de un barrio irlandés de Dublín donde se libró una batalla famosa por la independencia de este país, respecto de Inglaterra. Lo curioso es que hasta febrero de 2011, esta empresa se llamaba ‘Persian Gold PLC’. Suena, a todas luces, como un intento para resaltar su carácter irlandés debido a los cuestionamientos que se han vertido a esta empresa respecto a su actividad minera en Irán. Persia, por si hay algún lector despistado, es el antiguo nombre de la actual república de Irán, un régimen dictatorial regido por fundamentalistas religiosos desde los años 80.

El 31 de diciembre de 2008, el presidente de la compañía, John Teeling, vertió las siguientes declaraciones: “Tenemos la ventaja de haber realizado el primer movimiento, ya que somos la única compañía europea explotando los recursos mineros en Irán. Esto nos permitirá tener un flujo significante de nuevos proyectos mineros en Irán y otros países limítrofes”.

Pero esa ventaja se fue abajo, y durante el año 2009 se sucedían las presiones para acabar con su presencia en Irán. ¿Fueron esas las presiones, como por ejemplo la del estado de Florida que prohibió invertir en esta compañía, la que le llevaron a dejar el país de los ayatolás? No. Fue la poca seriedad del gobierno iraní que no le expidió los certificados de descubrimiento de los yacimientos.

Un año después, el 31 de diciembre de 2009, Teeling comenzó su informe de la siguiente manera: “Decir que los últimos 24 meses han sido frustrantes, es un eufemismo”. Sin embargo, en ese año ya se había realizado la compra de Hydrocarbon Exploration con vistas a operar en Latinoamérica. Además de abandonar la extracción de oro y centrarse en el gas y el petróleo.

Pero… había que cambiar de nombre. En las últimas notas de prensa, remarca la confianza que da Perú a estos grandes capitales. Esto dijo el 29 de septiembre. “Las dos áreas (Perú y Gahna) son Pacíficas. La economía de Perú crece rápidamente y ha habido elecciones libres y transparentes. Perupetro, la compañía petrolera estatal, es un socio altamente profesional y es un placer trabajar con ellos”. Es decir, que dos años después sí que valoran que se trate de una democracia, aunque lo hagan más por la estabilidad que da.

Whisky, diamantes de sangre y gas natural
Hydrocarbon Exploration PLC fue hace unos meses comprada en una Oferta Pública de Adquisición. Lo cierto es que Clontarf Energy es una empresa joven sin ningún proyecto productivo en ejecución, propiedad en un 11% de un irlandés llamado John Teeling, de quien ya hemos hablado. David Horgan, director de managemente de la compañía, y antiguo presidente de Pan Andean Resources (recursos de todos los Andes), lo dijo bien claro en una entrevista concedida en abril de 2011: “Ellos tienen el dinero, nosotros la tecnología”.

Y así es, Teeling es un hombre que lo mismo destila whisky irlandés que extrae diamantes en Botswana. Precisamente, estos dos son los negocios más conocidos de este exitoso irlandés que ha amasado fortuna gracias a vender whisky irlandés para la producción para grandes cadenas de supermercados (Walmart, Carrefour), que extrayendo diamantes en el mayor productor mundial. Aunque parece no importar demasiado a esta compañía lo que sucede en las minas de diamante. Por no hablar de las condiciones en las que se trabaja en la minería africana. Un ejemplo lo pueden ver en este magnífico reportaje audiovisual que hicieron David Beriáin y Sergio Caro para una cadena de televisión en España, Cuatro, llamado ‘Congo, tierra violada’. También hablan de más temas. Cabe decir que, en septiembre de 2010, la ONG Survival International llamó a un boicot contra los diamantes de este país por la actitud del Gobierno. Un boicot que siguió meses activo.

Esta es la empresa concesionaria del lote 188, un lote de 595.809 hectáreas. Este es el lugar en el que van a realizar un ‘riguroso estudio de impacto ambiental’, aunque ya dan por hecho que van a explotar sin problema esta zona. Más les vale, porque es una compañía que no tiene más que proyectos. Concesiones de gas y petróleo en Perú, Bolivia y Ghana. Pero nada más. Y es una empresa que lleva años funcionando, con una gran inversión. Dos años sin generar beneficios es mucho. Muchísimo. Demasiado como para arriesgarse a esperar a que hubieran aprobado la Ley de Consulta Previa antes de firmar. Además, de lo que puede desprenderse del informe de fin de año de esta compañía, habrá que realizar una nueva sísmica. “Existen 13.400 km de datos sísmicos, pero muy antiguos”, aseveran.

Este es el comienzo. Una cuarta empresa petrolera, después de Pluspetro, Repsol y Petrobras, llega al río Urubamba. Y estos son sus antecedentes. Y ahora está en plena selva amazónica.

Para saber más.