Balance y horizonte

paisaje

Durante el mes que ahora termina, la pregunta que más veces he escuchado es por el balance. Es normal, puesto que ha supuesto un periodo de mucho cambio, en el que he experimentado varias cosas. Así que ahora viene un post personal ante todo que no tiene más ambición que compartir mi felicidad con el mundo virtual.

1. La realidad supera a la ficción

Es bueno ver que normalmente la realidad es mejor que nuestras expectativas. No siempre, por supuesto, pero sí en el caso de que uno se deje llevar de vez en cuando por los dictados de su conciencia. “Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso”; por algún motivo, tal frase de una de mis películas favoritas (adivinad cuál es) se me quedó grabada a fuego desde la adolescencia. En los últimos años me he esforzado en aplicarla y no me ha ido del todo mal.

2. Esto va en serio

Si esto de los dominicos fuera una empresa, el noviciado serían las prácticas, el estudiantado el contrato temporal y después el contrato indefinido. Así que el año pasado realicé las prácticas: ese momento en el que haces buena parte de lo que todos tienen que hacer, cara al público no hay gran diferencia, pero al final hay una gran dependencia de la ‘empresa’; dependiendo del jefe, puedes acabar poniendo cafés y haciendo fotocopias o aprendiendo de verdad. He de decir que hay que tener en cuenta que esto es una alegoría, y por tanto hay un cierto grado de inexactitud en la comparación.

Luego uno ‘firma’ el contrato temporal, donde me encuentro. Conforme las etapas avanzan uno va ganando en posibilidades y responsabilidades. El nombre para eso es crecer, algo que me ha sucedido en los últimos meses; el vértigo entra cuando vislumbro todo el camino que queda por delante.

Del contrato indefinido ya hablaré en su momento.

3. Personas

Muchas. Muy buenas. Cada una, una sorpresa de esas que cumplen a la perfección el primer punto. Solo por esto merece la pena todo, porque cada persona que conozco me hace enamorarme más de la vida, del mundo, y de la humanidad. Y no soy ningún ingenuo que piense que todo es color de rosas.

4. Reafirmación

Me faltan kilómetros de río y miles de árboles. Me sobran toneladas de cemento y hasta el agua caliente. No sé explicarlo mejor.

5. Postdata

Dada la situación que habrá a partir de unas horas en España, remarcar que no nos podemos quejar.

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La religión y lo público

El estudiantado dominico, al que pertenezco mientras estudio (valga la redundancia) tiene una página web en la que compartimos nuestras reflexiones y experiencias. A este respecto, el último fin de semana participé en el congreso ‘in-ex’ de este año, que llevaba por título ‘Luz no usada’, en León. Hoy hemos publicado unas reflexiones que empiezan de la siguiente manera:

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Congreso ‘in-ex’ significa un evento organizado por frailes dominicos que son y frailes dominicos que fueron. A primera vista, puede parecer que no es muy lógico enviar a los estudiantes a un sitio de ‘vocaciones fracasadas’, por llamarlo de alguna manera. Pero no es tan sencillo. Por ejemplo, en las Constituciones de nuestra Orden se pide que se trate con misericordia a quienes fueron nuestros hermanos y no lo son. Por otro lado, esa gente que un día fue dominica nos puede servir como doble modelo.A un nivel general, modelo de vida, de laicos que viven el espíritu de Santo Domingo y tienen un gran amor a la Orden. Por otro lado, es cierto que no podemos cerrarnos a la realidad y debemos ver que es posible que a nosotros nos pase, que si la vocación no se renueva cada día se puede perder; y ese es un paso para el que normalmente no hay vuelta atrás. Es un plano muy personal que nos (me) recuerda la fragilidad del ser humano.

Lo otro que hay que explicar es lo de ‘Luz no usada’. Es toda una declaración de intenciones respecto al tema del congreso, que es el espacio público de la religión. ¿Puede la religión participar en el debate público? ¿Hasta qué punto? Desde el Concilio Vaticano II se produjo un cambio radical en la manera de relacionarse entre Iglesia y Estado que ha puesto en cuestión todos los pilares del rol político de la Iglesia. ¿Qué podemos y debemos hacer ante esto? ¿Sirve para algo la religión?

Así introduzco mis reflexiones. La verdad, me parece un tema apasionante. Pero si queréis, aquí el resto del artículo…