No se dice pero se comunica

Ayer estuve en Volunfair, promocionando el voluntario de Selvas Amazónicas en el stand de Redes. Una tarde llena de charlas con universitarios que tenían cientos de inquietudes y querían resolverlas. Sigue leyendo

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“Habla mi idioma”

Yo tratando desde hace semanas de escribir algo decente para mi blog, y me alegran la comida con la noticia de que fray David Martínez de Aguirre OP será el nuevo obispo coadjutor del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado. No puedo más que alegrarme, porque en ese vicariato conocí a la Orden de Predicadores. Y lo hice, sobre todo, gracias a dos personas; una de ellas era el padre David.

Pocos meses después de llegar a Sepahua me fui más de una semana de viaje con él por diferentes comunidades. Aquella vez conocí un mundo nuevo, totalmente ajeno a mí, pero que poco a poco se me hizo muy presente.

Dos años después de ese viaje tuve la ocasión de entrevistare para un libro sobre la selva que se titulará ‘Surcando el Urubamba’ y que pronto saldrá. Sin adelantar nada que no deba, me quedo con una idea de aquella conversación. Un día, hablando con un vecino de la comunidad de Kirigueti, le preguntó: “¿Qué tengo que hacer para ser machiguenga?”. Y la respuesta fue: “Habla mi idioma”. Le costó varios años, pero lo aprendió, y se entiende a la perfección con ellos.

A él y a Ignacio les debo en gran medida el haber podido descubrir mi vocación. Estoy seguro de que le echarán muchísimo de menos en Kirigueti. Estoy seguro que a partir de ahora su implicación será mucho más amplia con otros muchos problemas que necesitan la presencia de una Iglesia cercana en la selva peruana.

Y ya de paso para hacer un poco de propaganda de las misiones, quizá interese ver este programa del año 2009 de ‘Pueblo de Dios’.
fr. David Martínez de Aguirre, OP

El padre Lobo nos dejó

Parecía eterno pero no lo era. Así fue como el padre Lobo nos dejó en mayo de 2013, al menos en cuerpo. Tenía ya 88 años, pero en enero había presentado sus memorias y preparaba ya otro libro. Ganas no le faltaban, pero fuerzas sí.

 

Tuve la suerte de conocer al padre Ricardo Álvarez Lobo en septiembre del año pasado, cuando me contó que estaba por publicar sus memorias. Me invitó a la presentación desde ya, y por suerte pude acudir estirando una de mis estancias en Lima. Él me enseñó el archivo que tenía en el Santuario de Santa Rosa, y me dijo que en cuanto llegara el verano lo disfrutaría. Este último verano del hemisferio sur, sin embargo, no lo ha podido disfrutar como él hubiera querido porque tuvo varios problemas de salud.

 

Por aquellas fechas llegaron mis padres a visitarme a Perú, y me regaló dos piezas de cerámica que ya están adornando la casa de mis padres y mi hermano en España.

 

Ricardo Álvarez Lobo llegó un 20 de octubre de 1952 a Sepahua, unos meses después de haber llegado a Lima. Según cuenta en sus memorias, estuvo viajando todo el día con un peque-peque de doce caballos de potencia desde el Sepa hasta el Sepahua, donde le esperaba el padre Francisco Álvarez y varios sepahuinos.

 

Años después, en una época de crisis de las misiones, se fue a París a estudiar antropología, y se doctoró en la Universidad París VII. Y esos conocimientos le valieron para generar toda una teoría antropológica centrada en los pueblos indígenas. En cierta ocasión, el padre Lobo afirmó que para hablar sobre los pueblos indígenas había que vivir cuarenta años con ellos, como él. En parte destapaba una realidad palpable; la antropología del siglo XX ha sido tratada como una ciencia experimental cualquiera en la que los investigadores formulaban una hipótesis y tenían que demostrarla costara lo que costara.

 

En cambio, el padre Lobo ha vivido con ellos y todas sus teorías las ha visto evolucionar por largo tiempo. Una de sus teorías más interesantes es la que afirma que las sociedades indígenas son dinámicas y tremendamente adaptables a las nuevas culturas y al progreso. Eso significa valorar la capacidad de los pueblos originarios de la selva para avanzar por sí mismos, quitando el victimismo o el paternalismo, actitudes que critica duramente. En algunas partes de sus escritos (no me he leído todo, pero sí una buena parte) se podría decir que utiliza una especie de dialéctica marxista al oponer los foráneos que vienen a explotar al indígena con el indígena explotado. Pero no se queda ahí, le da la vuelta y comenta los métodos de respuesta de estas sociedades para sobrevivir a esto.

 

Cuando el padre Lobo llegó a Sepahua, en el año 1952, todavía existía la esclavitud, el tráfico de esclavos, sobre todo niños. Después, se han dado otras formas de explotación que, si bien no eran esclavitud, eran igualmente perjudiciales. Los madereros, por ejemplo. Y luego los petroleros. Por ejemplo, el padre Lobo lideró el asalto al campamento de la compañía Shell en Sepahua. Pero no fue una actuación gratuita, ya que esta compañía había acordado dejar todos los equipamientos de su campamento en Sepahua, y cuando se iba de este lugar, se estaba llevando todo. Así que ayudó a que los pobladores sepahuinos recuperaran lo que era suyo, de una forma u otra.

 

Cuando se creó el distrito de Sepahua, fue el opositor más férreo. Sin embargo, aceptó la alcaldía y aprovechó en su gestión sobre todo para documentar a los indígenas, este había sido el principal objetivo de los misioneros dominicos en el Perú. Que el propio estado los reconociera como ciudadnos. Y tristemente sigue siendo necesario luchar para que el estado peruano reconozca a todos los indígenas como ciudadanos, cosa que no ocurrirá mientras perduren las ‘reservas de indígenas en aislamiento voluntario’. Yo prefiero llamarlas intento fallido y abocado al fracaso de cárceles.

 

No todo l oque hizo el pader Lobo tuvo resultados positivos, pero en lo esencial consiguió, con un carácter fuerte, que varias etnias muy diferentes entre sí convivieran entre ellos y recibieran una educación igual que cualquier peruano. Consiguió que muchos fueran profesionales. Y consiguió refutar desde la antropología a muchos antropólogos que más parecen turistas.

 

Una vida intensa, vivida hasta el último aliento con ganas. Pero esto es un aviso. La muerte del padre Lobo, me atrevo a decir, es un prólogo del rosario de obituarios que será necesario escribir en los próximos veinte años si hablamos de las misiones dominicas en el Perú. Al menos, teniendo en cuenta la edad de la mayoría delos misioneros que se encuentran en esta zona: sólo conozco dos menores de sesenta años. Mucho se ha hecho, pero mucho queda por hacer y sería necesario qque alguien pusiera un medio. ¿O tendremos que empezar ya a escribir la historia de las misiones en el Perú?

Una historia sobre responsabilidad social empresarial

Algunas empresas llegan desde fuera a un lugar donde el gobierno de turno les ha dado pemiso para entrar. Es entonces cuando se encuentran una realidad social muy diversa. Generalmente operan en zonas muy pobres y subdesarrolladas del planeta, ya que los recursos naturales no eligen dónde estar y, además, sus gobiernos suelen poner pocas trabas. Es el caso de REPSOL en el lote 57 de Perú, situado en la selva de la cuenca del Urubamba, un afluente del Amazonas. En esa zona viven mayoritariamente indígenas de etnia machiguenga, en lugares donde no hay carretera que llegue y sólo se puede llegar por río o por aire.

Cualquier empresa petrolera que saque gas de la selva gana muchísimo dinero, pero eso sería imposible si no compensa a quienes vivían allí desde antes.Eso cuenta con una gran dificultad: los indígenas no ven nada del gas que saca REPSOL, tienen apenas unas horas de luz quemando gasoil, y tienen que ver algo para no hacer el lío a estos forasteros. Para ello, la opción más deseada por cualquier compañía extractora es comprar al líder o líderes sociales. Sale más barato y fácil de manejar que tratar de llevar desarrollo o simplemente dar igual sueldo y condiciones a los trabajadores indígenas que a los de fuera por realizar mismo trabajo.

Cuento un ejemplo real, pero lo cuento omitienndo nombres de personas por dos motivos. Primero, porque las líneas maestras de esta línea narrativa pueden ser extrapolables a casi cualquier caso de los últimos 10 años. Segundo, porque quienes quedarían bien en esta narración son personas que, estoy seguro, no buscan reconocimiento, sino únicamente hacer su trabajo.

Y, cuando usted lea la palabra REPSOL, la puede sustituir por PLUSPETROL, por PETROBRAS, por HYDROCARBON EXPLORATION, o por cualquier multinacional extractora de hidrocarburos. Sólo que este es un caso concreto y la protagonista es esta empresa.

 

Becas con trampa

Un día, en España, un directivo de REPSOL se encuentra con el misionero, que lleva veinte años en el sitio en el que esta empresa ha montado hace su campamento y sus pozos hace menos de diez años. El misionero es español conoce a los indígenas, vive con ellos, y ellos le tienen en alta estima. El directivo también le tiene en alta estima, y se sorprende de que en este tiempo la empresa haya estado completamente cerrada al diálogo con el misionero, así que da la orden de que trabajen con él en Relaciones Comunitarias, ese rubro que administra el escuto presupuesto de ‘Responsabilidad Social Corporativa’. Es decir, “yo te saco el gas y te contamino el río pero te doy algunas migajas”.

Pasan los meses y nadie llama, hasta que un día suena el teléfono en la misión. Es el jefe de relaciones comunitarias zonal, que queire hablar con él. Que muy bien, que le visite, dice el el misionero. No mucho después, se presenta en la misión un hombre serio y con un frondoso bigote. Dice que quieren colaborar con él, que tienen 60.000 dolares para ayudar a estudiantes. Ese dinero llega, pero llega seis meses después, cuando los estudiantes ya han acabado su año académico y mantenerlos ha sido una dificultosa carga para la misión, ayudada por el gobierno local. Ese mismo año se crea un comité de becas en el pequeño pueblo de la misión, así que todo el dinero que al final dará la compañía petrolera se gestiona a través de esa institución.

Durante esos seis meses, REPSOL busca otro misionero. Más joven, vive más cerca del campamento base de operaciones de la empresa en la selva, a sólo veinte minutos. Le envían una jugosa propuesta: noventa becas integrales de estudios superiores para estudiantes que terminen la Secundaria. Ah, muy bien, vamos a ver las condiciones, dice el otro misionero. La petrolera dice que no, que le dan el dinero a él el otro misionero y se encarga de administrar absolutamente todo. Por supuesto, eso significa hacer el seguimiento de 90 alumnos gratis et amore, durante 7 años, pagándose viajes a Lima, dándose tiempo para hacer informes, etc. Las medallitas, por supuesto, se las colgará la compañía.

El otro misionero no es tonto, y se da cuenta de lo que se viene encima. Hay implicadas muchas comunidades nativas, asi que pide que ellas mismas aprueben por escrito que tales ayudas a indígenas sean administradas por él. Además, para una administrac ión más eficiente contacta con una entidad que lleva años trabajando en la selva, la conoce bien, y tiene sede en Lima. Claro, cobrarían un sueldo durante esos años para poner a una persona que se dedicara a gestionar los estudios y hacerlo bien. Tales condiciones le parecen inaceptables a REPSOL.

Meses después, REPSOL contacta con el misionero, el primero con el que contactaron. El jefe de bigote de ponerle en contra de su compañero durante una reunión en Lima, y asegura que la condición de que los indígenas dijeran que querían esas ayudas era “inadmisible”. Y le intentan endosar todo a el misionero, que respone que ya hay un comité de becas. La jugada queda en tablas y quedan volver a reunirse.

En la última reunión, REPSOL envía no al hombre de bigote, sino a su subordinada, hasta la misión. Ella lleva el documento del proyecto, al que le han cambiado poco. La reunión dura tres horas y también están el alcalde distrital y el responsable del comité de becas. El año académico comienza en una o dos semanas, dependiendo del centrro de estudios, y la subordinada dice que las becas llegarán en tres o cuatro meses como pronto: la burocracia. Además, insisten en que el misionero administre las becas, no el comité. Por supuesto, sin dejar ni un euro para las labores de supervisión. Dinero que sí aparta REPSOL para su personal, pues al parecer para ellos sí es necesario gastarse dinero en inspecciones esporádicas, dinero que no hace falta para hacer un seguimiento. Quieren, además,que las becas lleven nombre y apellidos. El de los hijos de los jefes de las comunidades de las que se saca el gas. Les responden que no, que eso no funciona, que cuando al niño pituco de la comunidad le diicen que le van a pagar estudios lo que él entiende es que le van a pagar tres o cinco años de vacaciones en Lima. La subordinada dice que entiende todo, pero que lo comentará con su jefe. Y sigue insistiendo en que el comité de becas no, que mejor el misionero. Y la reunión vuelve a terminar en tablas, porque ella no tiene capacidad de decisión. Siendo bien pensados, estamos como mucho ante un error. Si quieren ayudar en educación, que cuenten con los que saben, al igual que un profesor no va a ponerse a organizar un campamento extractor de gas natural. Cosa que no hacen.

Mientras tanto, el comité de becas preocupado por reunir dinero para que los jóvenes sin recursos de su zona, que son muchos, estudien, viéndose obligados a rechazar un dinero presentado como un regalo pero que envuelve en realidad una trampa.

De este comportamiento abusivo de las empresas que utilizan su Responsabilidad Social Corporativa para comprar voluntades de jefes indígenas se va aprendiendo. Existe una universidad de reciente creación administrada por franciscanos. En los pocos años que funcionan, han recibido ofertas muy similares a estas. Y las han rechazado todas: “Nosotros ponemos las condiciones”, ha sido la respuesta. Es decir: “Ayudamos a todos con las mismas normas, no damos prioridad a los hijos de los jefes”. Incluso pasando las empresas por el aro de esta universidad, ha habido problemas de jóvenes estudiantes a quienes la petrolera de turno les aseguraba becar personalmente, y que pidieron un trato diferenciado de los suyos.

Por ahora, la historia de REPSOL está inconclusa. No ha habido un no, pero tampoco un sí. Hay que consultar con el jefe. Mientras tanto, los alumnos van a comenzar sus clases. Ayer, por ejemplo, salió uno de esos alumnos que tendrán que ser ayudados, y que espera estudiar Técnico en Enfermería. Una cosa doy por cierta, con REPSOL o sin REPSOL este joven estudiará porque hay gente a la que de verdad sí le importa que él estudie y sea el primer técnico en enfermería de su comunidad, con ello un agente de su progreso.

Kit de supervivencia amazónico

Una reciente conversación con Bea, una futura periodista en la selva, me ha hecho pensar sobre el kit básico de supervivencia necesario para sobrevivir en esta zona, y no perecer en el intento. Creo, de todas formas, que esta información le puede venir bien a cualquier persona que quiera aventurarse en la selva tropical.

Cuando hace año y medio tuve la necesidad de preparar el viaje, tuve exactamente el mismo problema y si lo resolví fue gracias a María, quien me había precedido varios meses antes en la zona. Quizá la mayor dificultad fue preguntar primero al padre Ignacio, que total vive en la selva desde hace 40 años y para él lo raro es pasear por la ciudad. Así que ahí está el primer consejo: pregunta a alguien que no haya perdido la perspectiva del mundo del que procedes, pero que tenga la suficiente experiencia en la selva. Alguien que lleve por lo menos varios meses, al menos seis, pero menos de, pongamos, cinco años, sería lo ideal. No es algo matemático, se trata de valorar si a quien preguntamos mantiene contacto frecuente con tu mundo para apreciar claramente las diferencias y estrategias para moverse entre los dos ambientes. Una persona así te puede ser de gran ayuda. Igualmente, alguien que no viva en la selva pero que pase largas temporadas en ella puede servirte de ayuda.

1-Tras la decisión. Indagación, documentación.

Normalmente, lo primero que hace uno es decidir que se va a la selva. Lo hace de muchos modos y con muchas motivaciones posibles. Trabajo, estudio científico, turismo, misiones, escribir un libro, experimentar la espiritualidad de sus pueblos, búsqueda de uno mismo. Una o más motivaciones pueden estar presentes en la decisión. Pero ya lo has decidido, y no vas a dar marcha atrás. Tendrás miedos y dudas, posiblemente tu familia piense que vas a morir en cuanto te subas a una canoa.

Tranquilo, no es así. Desdramatiza. Muéstrales a tus seres queridos la ilusión que tienes. Si tienes algún conocido que haya estado en la selva, que hable con ellos y les convenza de que no habrá monos asesinos acechándote en la puerta de tu casa.

Lo ideal es que te des un tiempo. Fíjate una fecha de ida. En cuanto al retorno… depende de qué vayas a hacer entre palmeras y cocoteros. Cuanto antes reserva tu vuelo, así te saldrá más baratito. E inmediatamente documéntante sobre el lugar al que vas. Seguro que alguien ha escrito algo sobre ese sitio. Pregunta, indaga, a poder ser con publicaciones serias. Este puede que sea el trabajo más pesado, porque lo que más interesa es que leamos algo serio. Desconfía de internet, desconfía de la Wikipedia, porque al ser lugares con tan pocos estudios serios puedes encontrar datos muy diferentes. Tenlos en cuenta sólo para hacerte una idea general del lugar. Este es un trabajo que puede llevarte semanas o meses, pero que puedes compaginar con el resto de actividades preparatorias del viaje.

Mira qué requisitos hacen falta para que entres al país, dependiendo del tiempo que vayas a permanecer. En la mayoría de lugares podrás entrar como turista por 3 ó 6 meses, pero en países como Brasil se complica la cosa para los españoles por su política de igualdad. Por no hablar si se te ocurre visitar estados con regímenes dictatoriales.

Y sobre todo, anúncialo. No hay que ponerse un cartel en la frente, pero si surge la conversación, cuéntalo. Seguramente recibas una respuesta positiva de la gente.

2-Salud (e higiene)

Qué bonito es el clima de la selva, con calor todo el año y sólo dos estaciones: lluvias y verano. Ideal para la salud débil, a no ser que tu debilidad sea el estómago. Pero me estoy adelantando. Lo primero es ir al departamento de sanidad exterior en tu comunidad, pedir cita, y acudir a la misma.

El doctor que te atienda te dará todos los consejos. Si te toca un facultativo hipocondríaco puede que intente disuadirte y pincharte más que a una cobaya de laboratorio. Sopesa bien las vacunas, e infórmate si hay tratamientos en el lugar al que vas.  

De todas las vacunas, sólo hay una que es realmente un requisito imprescindible, la de la fiebre amarilla. No tenerla puede impedirte la entrada en otros países (no en el de tu nacionalidad), si es que ven en tu pasaporte que has estado en una zona endémica.

En cualquier caso, sigue los consejos de tu médico, ponte las vacunas. Para la de la hepatitis A es bueno ir con al menos seis meses de antelación para que te dé tiempo a aplicarte la dosis de refuerzo y así tener protección por diez años.

La selva tiene muchas enfermedades propias de su hábitat. Como es lógico, hay medicamentos en la selva, así que a no ser que te vayas a hacer de ‘Perdidos’ seguro que encuentras casi todo lo referente a males de la zona en la propia zona. Por tanto, no te lleves un cargamento de medicamentos en la maleta.

Lo que no significa ‘no te lleves ninguna medicina en la maleta’. Como mencionaba al principio, el mayor problema suelen ser los problemas intestinales. Normalmente, una nueva agua y una nueva comida te causen estragos durante los primeros meses, así que un fortasec para salir del apuro no te vendrá nada mal. Lo normal es que uno mire dónde come, pero siempre llega ese día en el que llegas a una comunidad apartada y resulta que tu anfitrión o anfitriona te ofrece un tazón de bebida regional confeccionada con dudosos protocolos de higiene. Bueno, unos bichillos en el estómago se curan pero un mal paso a la hora de ganarte a alguien puede ser contraproducente; valora el riesgo.

Tampoco te vendrá nada mal un repelente de mosquitos tropical, aunque posiblemente lo abandones antes de terminarte el primer bote. Respecto al mosquitero, te lo puedes llevar pero es ocupar espacio innecesario en la maleta ya que se puede comprar en la selva. Al fin y al cabo, todo el mundo necesita uno.

Si eres mujer, olvídate de llevar un armario de compresas. ¿Te crees que las mujeres de la selva no tienen la regla?

Por último, crema solar. Al menos, 30, a no ser que seas como el café. El sol del trópico cae de arriba y quema mucho más.

Cuando mi dentista se enteró que venía al Perú, su secretaria me regaló como 15 cepillos de dientes. Inocente de mí, los acepté. Pero en serio, la gente de la selva también se cepilla los dientes y no compra en España su neceser. Lo mismo para el gel de ducha, quizá sólo sea necesario un champú, que de todas formas se puede obtener en alguna ciudad grande del país de tu destino.

3-Dinero (y equipaje, y cosas materiales)

Depende de qué vayas a hacer y hasta cuán lejos de la civilización vayas a llegar. En primer lugar, mira la moneda del país. Si vives en la UE o en Estados Unidos, no tendrás ningún problema en que te acepten euros o dólares en la capital del país al que vayas, haciendo escala antes de tu destino selvático. Pero una vez en la selva, sólo te aceptarán moneda nacional o dólares.

Generalmente sale más barato llevar euros o dólares y cambiarlos en el país de destino, así que sólo es necesario llevar un pequeño remanente para un día o dos como mucho. En el Perú, por ejemplo, es frecuente encontrar por las calles de Lima, Cuzco, y otras ciudades grandes a cambiadores con chaleco.

Generalmente estos países no tienen divisas demasiado fuertes, y por eso están deseosos de dólares. Además, la comisión que se llevan estos cambistas es menor que la de tu banco en España.

No esperes que te acepten pago con tarjeta en lugares no turísticos, y no esperes encontrar un cajero en el pueblito de mil habitantes que cortan la luz a las 10 de la noche. Así que lleva efectivo suficiente para el tiempo que vas a permanecer en el lugar.

En cuanto al equipaje, es importante tanto lo que hay que llevar como lo que no hay que llevar. Comenzando por la ropa, en la selva siempre hace buen tiempo, así que es mejor dar importancia a ropa cómoda y corta. Camisetas, pantalones cortos, zapatillas, sandalias, a poder ser de colores claros para combatir el sol. De largo algo menos, si vas en tiempo de friajes (junio-agosto) una chaqueta no está de más. Incluso en época seca llueve, así que un poncho o un chubasquero es una buena opción. Para el sol, una buena gorra. Unas botas de goma para el agua son útiles, pero las suelen vender en cualquier sitio así que sólo ocuparán espacio innecesario. Gafas de sol no vienen mal, y si uno tiene que llevar gafas graduadas es bueno tener un par de repuesto. No se recomienda lentes de contacto ya que es muy difícil encontrar repuestos de las mismas o de su líquido en estos lugares, además las gafas hacen un buen efecto de pantalla protectora contra el polvo de la tierra. La mayor parte de problemas oftalmológicos en zonas selváticas es de queratinitis y ojo seco. Porque aunque sea un clima muy húmedo, la tierra, el polvo y el barro hacen sus efectos.

Debes tener claro que toda la ropa que lleves es susceptible de sufrir un mal irreversible, así que no te lleves tu traje de Armani (si lo tuvieres).

4-Amor (y opciones de ocio)

Somos adultos, y siempre es una posibilidad conocer a alguien. Después, ya se sabe. Sobre esto, hay que tener muchísimo cuidado con las ETS. La mejor opción en caso de no permanecer mucho tiempo en el lugar es el de abstenerse de mantener relaciones sexuales. Muy posiblemente no haya preservativos en el lugar en el que estés, y si los hay no sean utilizados por los lugareños. Así que por lo menos, si aun así piensas hacer algo, llévate tu propia profilaxis para que sepas que está en buen estado. Algunas sociedades de la selva tienen un comportamiento sexual que nosotros podemos ver como promiscuidad pero que para ellos es lo más natural del mundo.

Y sobre todo, puede que los códigos culturales creen problemas y lo que uno interpreta desde esquemas occidentales europeos otro lo interprete como ‘me has dicho que te quieres casar conmigo’.

En el caso de que vayas a permanecer por largo tiempo en el lugar, existe la ventaja de conocer los códigos sociales propios. El mejor método para evitar malentendidos es entenderlos. Y entender que serás el forastero, el ‘gringo’, y eso hará que te traten de forma diferente.

Continuando con el apartado social, al menos en Perú, la gente de la selva tiene una desmedida afición a la borrachera, así que es bueno tener cuidado con eso.

En cuanto al ocio, la selva no es un lugar con muchas opciones, pero el ambiente natural seguro que te da posibilidades de pasar el tiempo. Paseos por la naturaleza o por el río, o la pesca, o un partidito de fútbol (que de eso todo el mundo entiende) pueden ser opciones mucho más sanas.

Quizá quieras llevarte algunos libros o un eBook. En el caso de aparatos electrónicos, ten en cuenta que la humedad y el polvo hacen estragos. Ten en cuenta que debes estar seguro de poder guardarlos en un sitio seguro contra este ambiente y contra posibles robos. Y ten en cuenta que posiblemente no siempre tengas posibilidad de conectarte a un enchufe, y no siempre ese enchufe tendrá electricidad. Y en caso de que la tenga, quizá deberías comprarte un estabilizador de corriente por si hay una bajada. Además, el enchufe americano es diferente del europeo, así que un adaptador puede salvarte de más de una.  Si vas a navegar por el río… quién sabe si la canoa va a volcar, así que impermeabiliza todo lo posible tu cámara de fotos. O mejor, compra una de esas nuevas compactas tipo ‘todoterreno’que resisten golpes y se pueden sumergir en el agua; varias marcas, como Olympus y Casio, ya las fabrican desde hace tiempo.

 

5-Conclusión

Espero que estos consejos te hayan sido de utilidad. Si crees que tienes alguna duda, contacta conmigo, pregunta a través de los comentarios de este blog y trataré de responder. Si crees que puedes aportar algo a este artículo, lo recibiré con gusto, todo lo que escribo está sacado de mi experiencia, que se aplica sobre todo a la selva y al Perú.